Cerca de 200 personas participaron ayer en el acto por el Día Mundial de la Salud Mental en la ULL

El Aula Magna de la Universidad de La Laguna acogió ayer un acto con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, en el que participaron cerca de 200 personas que siguieron atentamente las ponencias e intervenciones emocionantes, como la del padre que habló de suicidio, de escuchar y de no juzgar. La organización de este encuentro, principalmente de alumnos y profesionales, estuvo a cargo de la Facultad de Psicología, la Cátedra de Psicología Aplicada y nuestro COP,

El acto comenzó con la intervención de la psicóloga clínica Sara Bote, que habló sobre la prevención del suicidio y de que “hablar puede salvar vidas”, conforme al lema de este año del Día Mundial de la Salud Mental. La psicóloga de la Asociación de Atención al Duelo y Prevención del Suicidio apeló a la responsabilidad de los profesionales de la Psicología en evitar estas muertes.

Sara Bote ofreció datos, como que cada día se producen cinco ingresos en centros del Servicio Canario de Salud por intentos de suicidio, o los que reflejan que son más las muertes de hombres, pero más los intentos que protagonizan mujeres. Y que las estadísticas no terminan de reflejar la verdadera dimensión del problema.

 

Sobre lo que está haciendo en Canarias, señaló que no hay un protocolo específico, no hay formación especializada en los grados de Psicología, Medicina o Enfermería, ni formación sobre prevención e intervención a sanitarios ni cuerpos de seguridad.

Y cerró su intervención con la pregunta clave: “cómo podemos apoyar a alguien que esté pensando en el suicidio”. Y concretó: escuchar, “porque la persona se abre, porque necesita desahogarse”; preguntar, “porque ven que le importo a alguien”, y normalizar y validar, “porque a todos nos puede suceder”.

Tras esta intervención, comenzó un diálogo entre la psicóloga coordinadora del  área de Salud Mental del COP , Esther Sanz, y el presidente de AFES Salud Mental en Canarias, Enrique González, con el ánimo de “contaminar” a partir de sus creencias y experiencias. Porque, como dijo Esther Sanz, “somos un poco activistas” en cuanto a cambiar lo que se está haciendo en salud mental.

Enrique González explicó que la psicóloga que le apoyó fue su lugar de escucha, y que le dio seguridad. Y agradeció también a su entorno familiar, sus amigos, y a su pareja su estado actual, pese a algunos episodios dentro de su diagnóstico de esquizofrenia.

Preguntado sobre qué le ayuda a conectar con la vida, dijo que “dar un sentido a las experiencias; es importante saber que la salud mental igual que está, igual ya no está. Nadie está exento”. Y agregó que si algo le conecta con la vida son las emociones. “Hoy en día lo que me mueve precisamente es conocer esto”. Y sobre la salud mental del mañana: “Me imagino un mundo mejor, con personas con conocimiento emocional, que la otra persona sea tan importante como lo somos nosotros, y compartir el tiempo que estamos con ella de forma consciente”.

Por su parte, Esther Sanz dijo apostar por el acercamiento a  los pacientes, “por un beso, por la cercanía, por la normalidad“. Y de hecho dijo a los alumnos de Psicología allí reunidos que “disfruten de su trabajo. Tienes que querer a tus pacientes, tienes que estar bien y que te guste”.

Y defendió, una vez más, los tratamientos psicosociales, frente a solo farmacológicos, “un sistema que lo único que hace es producir crónicos”.

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