La psicóloga de la asociación Alabente, Nieves Santolaria, valoró los avances en conocimiento y recuperación en los trastornos de conducta alimentaria

“Primero la salud, luego la belleza”. Este fue el mensaje final que dejó ayer la psicóloga de la asociación Alabente, Nieves Santolaria, en su intervención en el Ateneo Clínico mensual que organiza el COP, centrado en esta ocasión en los trastornos de conducta alimentaria. También destacó la idea de no competir, ser uno mismo, al tiempo que daba las claves del atractivo de las personas: autenticidad, naturalidad y espontaneidad, todo lo contrario al comportamiento que muestran quienes están preocupados por la imagen de su cuerpo y que controlan todo lo que comen.

Nieves SantolariaLa psicóloga explicó los síntomas que corresponden a la anorexia, bulimia, atracón y otros trastornos no específicos, y dijo que en todos ellos convergen factores biológicos, psicológicos y sociales para su desencadenamiento.

Precisó, no obstante, que a nivel profesional se habla además de otros trastornos: la ortorexia, que es comer tan sano que la persona se desnutre ,y que relacionó con la moda de hacerse vegana; la ebriorexia, consumo de alcohol que sustituye a la comida, y la diabulimia, en personas con diabete tipo I, que consiste en un atracón y no aplicarse la insulina para bajar peso de forma drástica, a pesar del riesgo que esto supone, como entrar en coma.

Epidemiología

En cuanto a la epidemiología de los trastornos de conducta alimentaria, explicó la incidencia mayor en chicas de entre 12 y 30 años, de países desarrollados, aunque es difícil establecer la prevalencia o incidencia. No obstante, ofreció las estimaciones: la anorexia nerviosa puede afectar al 0,5-1 % de la población, y la bulimia nerviosa entre el 1 y el 4 %. Mientras que la tasa de los trastornos de la conducta alimentaria no específicos podría situarse en torno al 10-14 % de la población.

Y dijo que hay consenso en cuanto  a que son factores de riesgo ser chica, adolescente o tener un familiar de primer grado con algún problema en este ámbito, entre otros.

En este sentido confirmó que mayoritariamente las pacientes que €atiende la asociación son mujeres. En concreto, actualmente Alabente está atendiendo a 45 personas, y solo seis son varones.

Nieves Santolaria insistió en la incidencia que tienen los trastornos de conducta alimentaria en las niñas y chicas jóvenes, que ya desde los seis años de edad, según prueba un estudio, muestran un rechazo  a la obesidad, que identifican con valores negativos (fracaso, debilidad, pereza, estupidez, infelicidad…).

En general, explicó que tienen miedo a engordar porque la sociedad lo promueve, existe una presión sobre el cuerpo ideal  y el valor de la delgadez. Y esto conduce a un alto riesgo en la adolescencia de trastornos en la conducta alimentaria.

Añadió que en las chicas adolescentes existe una preocupación por la imagen corporal y comportamientos alimentarios, mientras que en los chicos les preocupa el bajo peso y la musculatura.

Rechazo a la propia imagen

Según dijo, la base es una insatisfacción con su imagen corporal. Esta es una preocupación común en los adolescentes, que lleva a un rechazo a su propia imagen, y deriva en dietas sin fundamento, atracones, baja autoestima, depresión y autolesiones.

Resumió que el problema es que “están intentando ser las personas que no son” y que la baja autoestima es el denominador común: “no se gustan, no se quieren”.

Alabente

De ahí que la prevención que lleva a cabo la asociación en colegios  e institutos está dirigida a incidir en la autoestima (cómo te tienes que querer, no ser perfeccionista…). Y aseguró que la reflexión que hacen los y las pacientes que atienden en la asociación, una vez que se recuperan, es la de que “la autoestima les lleva a conocer a una persona nueva”.

Sobre el éxito de la intervención con personas con trastorno de la conducta alimentaria, indicó que se ha avanzado en conocimiento y éxito de las intervenciones,  y que  ha cambiado la idea de que son enfermedades crónicas. Hoy en día se establece que entre el 30-35 % se recuperan perfectamente; entre un 35-40 % se recuperan, pero con secuelas, y en un 20 % tiende a cronificarse.

Nieves Santolaria explicó cómo es la intervención integral con el caso de un joven de 20 años que acudió a la asociación. Los problemas que presentaba, los resultados que arrojaron los test sobre depresión y autoestima, así como la relevancia de su colaboración y la de su familia para la recuperación.

 

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